Es un hombre encantador y todo lo demás, con el que resulta fácil congeniar, divertido, que nunca te hace llorar. ¿Pero es eso amor? Quiero decir, ¿no hace falta nada más? Incluso cuando aprendiste a montar en tu bicicleta tuviste que caerte unas cuantas veces y desollarte ambas rodillas. Llamémoslo un rito de transición. Y eso no era más que una insignificancia.
Stephen King - La Zona Muerta.

No hay comentarios:
Publicar un comentario