Cuando tengo una relación, nunca es a medias tintas. No creo en las medias tintas ni en transigir. Sencillamente, no soporto tener que transigir en nada. Me entrego totalmente porque así es cómo soy.
Intento contenerme cuando me atrae alguien, pero no puedo controlar el amor. Se desmadra. Me enamoro con mucha facilidad y, al final, siempre acabo dolido. ¿Quizá es que atraigo a la gente equivocada? Estoy lleno de cicatrices. Pero no puedo evitarlo, porque básicamente soy un blando.
En términos amorosos, nunca tienes el control y odio esa sensación. He llorado a mares. Puede que proyecte una imagen de duro, pero por dentro soy un blando. Tengo esta coraza dura de macho que proyecto en el escenario, pero también tengo mi lado blando, que se derrite como la mantequilla. Soy un auténtico romántico, igual que Rodolfo Valentino, pero en algunos artículos aparezco como una persona absolutamente fría.
Tengo un lado tierno y un lado duro, sin nada entre medio. Si conecto con la persona adecuada puedo ser muy vulnerable, un auténtico niño, que es cuando, de manera invariable, me pueden pisotear, pero a veces soy duro, y entonces nadie puede conmigo. Una y otra vez saco a relucir las púas, ¡y están afiladas!
En mis relaciones soy una persona muy dominante. También soy una persona muy posesiva. Puedo llegar muy lejos intentando ser leal sólo para demostrar algo, pero en el momento que descubro que alguien me ha traicionado, me echo atrás. ¡Si me traicionan soy un ogro!
Soy un hombre extremista y eso puede ser muy destructivo. Puedo ser muy emotivo y ése también es un rasgo de mi carácter que puede ser muy destructivo. Parece que consumo a las personas que se me acercan demasiado y las destruyo, no importa cuánto me esfuerce en intentar que las cosas funcionen. Debo tener algún elemento destructivo, porque me esfuerzo mucho en construir una relación, pero de alguna manera hago que la gente se aparte de mí. Siempre me acaban culpando del fin de la relación porque soy el que tiene éxito. Con quien quiera que esté, siempre intenta luchar por estar a mi altura, intentando compensarlo de alguna manera.
Mimo mucho a mis amantes. Me gusta hacerles felices y me encanta darles regalos maravillosos y caros, pero al final acaban pisoteándome. Cuando muestro mi lado más íntimo parece que ha llegado mi perdición.
A veces me despierto sudando, asustado porque estoy solo. Es por eso que salgo a buscar a alguien que me quiera, incluso aunque sólo sea por una noche. En esas noches me limito a jugar mi papel. Lo que realmente me gusta es recibir mucho amor. Me enamoro y luego acabo dolido y con cicatrices. Parece que no pueda ganar.
[…] Soy un ser humano. Me gustaría que la gente aceptara el hecho de que soy un ser humano. Es como si fuera un minusválido, porque la gente inmediatamente busca mi personalidad escénica. Nadie quiere a mi auténtico yo. Por dentro, todos están enamorados de mi fama y del estrellato. Es por eso por lo que virtualmente tengo que luchar. La mayor parte del tiempo eso juega en mi contra. Quiero una relación pero siento que debo luchar por eso todo el tiempo.[…]
Puedo ser buen amante, pero creo que después de todos estos años ya no soy una buena pareja para nadie. He tenido muchos amantes, por supuesto. ¡He tenido más amantes que Liz Taylor! Tanto hombres como mujeres. He tenido relaciones de cada bando, pero no parece que duren demasiado. Todas las relaciones salieron mal. Obviamente, yo no soy un buen catalizador. El amor para mí es como la ruleta rusa.
Resulta muy difícil encontrar a esa persona maravillosa, y a veces lo intento de veras. Me dejaba dominar por mis emociones. Quiero decir que cuanto más disgustado me sentía con la relación, más carga de estrés y apuros y todas esas cosas ¡Oh, Dios mío! Suena como si realmente fuera una tragedia, pero tampoco estoy diciendo eso. Siento que voy por ahí lleno de cicatrices y creo que no podría soportar ninguna más.
Me hacen daño, pero intento no hacer alarde de ello. No soy de los que guardan rencor. En el momento preciso de la traición es como si te clavaran un cuchillo en la espalda, y por supuesto mi reacción inicial es: “¡Voy a ir a por ese cabrón!”. Pero se me pasa. Intento no caer en eso. Me olvido del tema. No vale la pena. Me han decepcionado muchas veces, pero me limito a apretar los dientes, me muerdo la lengua y digo: “¡Que se jodan!”.
En muchos casos acabamos siendo amigos, después de un tiempo, lo cual me sorprende bastante. Hay mucha gente que me ha jodido y pienso: “Nunca más”. Y algunos de mis amigos íntimos dicen: “¿Cómo puedes pasar eso por alto?”. ¿Sabes? Soy un blando…, soy un bombón.
Freddie Mercury- Lover Of Life, Singer Of Songs (Su vida contada por el mismo)
No hay comentarios:
Publicar un comentario