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miércoles, 31 de agosto de 2011

Candela

Un final lamentable y tristemente lógico. La masificación del caso transformó a Candela en un hierro caliente en la mano de los secuetradores cuya única solución fue matarla. No sólo de unos reverendos hijos de puta que son capaces de llevarse a una nena de 11 años, la vida de la nena estuvo en las manos de unos medios inescrupulosos que son capaces de decir el día y la hora de intervenciones policiales en prostíbulos con tal de ser primicia o de utilizar el dolor de una familia para atacar el gobierno, sino ¿por qué iba a ser tan reconocido este caso, casualmente próximo a las elecciones, cuando esto pasa diariamente? Somos todos un poco responsables, ignorantes de la manipulación mediática, tomamos como importantes los casos que ellos nos dicen sin ser conscientes de la cantidad de suscesos que pasan también. Lo peor de todo: en poco tiempo todos nos vamos a olvidar de lo sucedido, en cuanto esto deje de lucrar Candela va a pasar a ser un nombre más en nuestras vidas. Tomemos casos como el de Sofía, la nena desaparecida hace unos tres años en Rio Grande, o yendo a un caso mundial el de Madeleine que desapareció en Portugal, en su momento era de lo único que se hablaba en la televisión, todos conocíamos el tema y estábamos al día, ahora tenemos que googlear porque el nombre nos suena y no nos acordamos que pasó o no sabemos cómo terminó todo. Es culpa del gobierno que no puede asegurarnos una vida tranquila, es culpa de los medios por manipular a la población, es culpa de todos nosotros por permitirlo. Y lo que más difícil para la gente consciente de la capacidad de engaño que tiene toda la comunicación es saber si esas llamadas son reales y no están utilizando una de otro caso con tal de decir algo, si realmente el padre tiene cuentas pendientes, saber qué es verdad y qué no. Y ahora todos estamos indignados, pero en cuestión de tiempo se nos va a pasar.

En fin, ¿Quién sale a bailar el viernes? 

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